pasa, que aquí se está calentito

Hola, soy Sara

Estudiante de diseño, fan de las sudaderas gigantes y convencida de que la ciudad se ve mejor desde una ventana a la una de la mañana. Aquí guardo las cosas pequeñas: tardes de lluvia, cuadernos a medio llenar y las playlists que me han salvado la semana. ♡

Sara con sudadera gris junto a la ventana de noche besitos, Sara

Cuatro cosas sobre mí

Hice este rinconcito para tener mis cosas favoritas juntas. Es básicamente mi diario: un poco cuaderno de bocetos, un poco ventana, y una lista larguísima de canciones que no pienso dejar de poner.

En casa y a gusto

Sudadera enorme, alfombra mullida, una sola lámpara encendida. Podría pasarme un fin de semana entero en ese metro cuadrado, y tengo pruebas.

La ciudad de noche

Hay una ventana en el piso que da justo a las luces, y he pasado ahí más noches de las que me gustaría reconocer.

Cuadernos y ruido

Dibujo mal y mucho, siempre con algo alto en los cascos. La mitad de esas páginas no las va a ver nadie nunca.

Del diario

Historias pequeñas de una semana normal, apuntadas antes de que se me olviden.

Sara sentada en la alfombra de casa La ventana
11 DE SEPTIEMBRE

La una de la mañana y la ciudad sigue despierta

Hay una ventana en este piso que me ha arruinado la costumbre de acostarme pronto. Apago la lámpara y me quedo mirando las luces.

Lo descubrí la tercera noche aquí: si apagas la lámpara, la ventana deja de ser una ventana y se convierte en una película entera. Coches yendo a algún sitio. Una oficina que está siempre encendida, incluso a las dos — le he inventado ya cuatro vidas distintas a quien trabaje ahí.

Me hago un té que no me acabo, me subo la capucha porque siempre tengo un poco de frío, y me quedo mucho más rato del que pensaba. Es el único momento del día en que nada me está pidiendo atención, y he dejado de sentirme culpable por ello.

Si alguna vez me escribes a esa hora, estoy ahí sentada con las piernas cruzadas, la capucha puesta, sin hacer absolutamente nada y disfrutándolo muchísimo.

Sara tumbada en la alfombra de casa Domingos
4 DE SEPTIEMBRE

La alfombra, el pantalón de cuadros y un domingo perdido

Tenía una lista. La lista tenía seis cosas. No hice ninguna y no me arrepiento absolutamente de nada.

Empezó bien. Me desperté pronto, llegué a decir en voz alta "día productivo" a mi piso vacío. Luego me senté un segundo en la alfombra y ese segundo se convirtió en cuatro horas.

En algún punto comí cereales, hice unas cuarenta fotos de la misma esquina porque la luz no paraba de cambiar y volví a ver una peli que ya me sé de memoria. El pantalón de cuadros no se quitó en ningún momento. Es invencible.

Antes me sentía mal con los días así. Ahora creo que son justo los que me recomponen lo suficiente para poder con los otros seis.

Sara sonriendo con la capucha puesta Cosas pequeñas
28 DE AGOSTO

No pasó nada interesante en toda la semana y me encantó

Sin planes, sin noticias, sin drama. Lavadoras, entregas y un bocadillo el jueves que estaba sinceramente espectacular.

Me estoy dando cuenta de que las semanas que recuerdo con cariño nunca son las movidas. Esta no tuvo nada. Terminé un proyecto, puse dos lavadoras y bajé cuatro veces a la misma tienda porque se me olvidaba siempre una cosa.

Pero el jueves me hice un bocadillo tan por encima de lo que un bocadillo necesita ser que me paré a pensarlo de verdad. Y el viernes se puso a llover justo en el momento en que llegué a casa, cosa que me pareció organizada personalmente para mí.

Ya está, esa es la semana entera. La apunto porque dentro de seis meses no me voy a acordar de nada, y no quiero.

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